En la callada voz sangran las palabras, se divide el silencio y con los rebajes del tiempo fluye la mirada. Todo vuelve, llena el vacío y nada deja de estar quieto, ni el ambiguo movimiento que olvido mi piel. El viento derrumba la señal de una sábana blanca, mientras la carne vibra al son de algún sentimiento que recrea mi mente. Tiritante humedad de labios que no dejan de estar quietos, ni ocultos en el recodo de una línea que divide la visión y deja de ser parte de un todo. Cicatrizan las palabras en la voz aliviando el silencio, la ausencia. Me borra del cuerpo y me deja enhebrar antiguos sueños al mundo, a la urgencia de la locura y nada, nada deja de estar quieto; mientras oigo el retumbar de mi demencia en tus manos. La ansiedad libera los años de los versos y por un instante se me olvidan las agujas de la oscuridad marcando el tiempo. La garganta se adueña del grito y sella la pa...
POESÍAS RELATOS Y OTRAS HIERBAS