No empieces explicando todo de golpe.
Comienza en el momento en que algo cambia: un ruido, una carta inesperada, un mensaje que no debía llegar, una llamada.
El lector no necesita un mapa: necesita una puerta abierta.
Llévalo directo al conflicto y después le cuentas el resto de la historia.
No te olvides de compartir y comentar el post.
Gracias


Comentarios
Publicar un comentario