viernes, 22 de abril de 2016

RESERVA



Cuando los poros de la tarde
cicatrizan la herida 
y el tren abandona su marcha
en las yemas del paisaje,
escribo.

Patinan palabras por el camino
que anduvieron tus manos,
toman mi cuerpo, 
haciendo de él un segmento roto,
inerte,
que solamente vive
cuando lo amas tú.

El cielo se reserva su brisa
y extraño el soplo de tu sed en la almohada.
Sueño,
te encuentro en los acantilados del deseo
y te veo jugar con la cortina del delirio
que resguarda mi vientre
de esas noches que no estás.
No estás, 
y se escapan las caricias de mis manos.
El viento las lleva,
viajeras besan las ramas que conducen
a esa noche en la que duermes
lejos de mi boca.

Mi voz viaja
en el ojo de una estrella y el cielo
la funde en tu almohada.
Me acerco a tus sueños,
regalándome la gloria de tus días,
la reconquista de ese ángel rebelde


que se aferra al pasado.
Y así, 
creeré que por lo menos hoy,

nuestros sueños dormirán juntos. 


                                                             Publicada en, el tren de abril, año 2014.

jueves, 21 de abril de 2016

miércoles, 20 de abril de 2016

Relatos y Prosas

Este libro es la recopilación de los relatos y prosas que las distintas revistas literaria que he participado. Se puede comprar en el siguiente enlace:  https://www.amazon.es/Relatos-Y-Prosas-Graciela-Gir%C3%A1ldez/dp/1326199501/ref=sr_1_3?ie=UTF8&qid=1461052244&sr=8-3&keywords=Giraldez.com

El tren de Abril


Se puede compra en este enlace: https://www.amazon.es/El-Tren-Abril-Graciela-Giraldez/dp/1291770194/ref=sr_1_1?ie=UTF8&qid=1461052244&sr=8-1&keywords=Giraldez.com

El tren de abril es una manera de ver la vida. Un punto de la realidad, una distancia para analizar los momentos de silencios. Es la vida en sus distintas etapas. En el tren de abril van cayendo los recuerdos y se detienen los pensamientos, se confunde el alma entre el ruido del tren, el mal tiempo que sopla afuera y la indiferencia que a veces nos provoca el sentirnos descuidados. Vamos soñando con ese futuro que se nos hace inalcanzable pero al final, esta tan cerca como la última estación del tren.

martes, 19 de abril de 2016

EL TREN DE ABRIL



La niebla acurrucada en los caminos
deja paso al eco circular de una luz
que se hunde en el soplo fugitivo  de tu boca.

Esa luz, bucea por  mi cuerpo y descubre
los rincones donde se esconden
los hechizos gobernantes del amor.
 
Se transforma en aliento,
se conjuga en diferentes tiempos
y acorta la distancia de tus manos y mi cuerpo.

Desentierra  de mi margen
la costumbre de extrañarte y observa
como se abren camino las caricia entre sueños. 

Como tu perfume entra
en mi espacio y vigila a  las sábanas
de su despertar del vacío,

mientras los sentidos se aglomeran
en el extremo del día que nace,

congelando al silencio.

                                                    Publicada en, el tren de abril, año 2014.

Retrato en el espejo





A mi madre

No sabía cómo peinarse. Tomaba el cepillo y con la mirada absorta custodiaba las flexibles puntas que emanaban de la carcasa. Lo pasaba por el cabello de arriba a bajo,  una y otra vez, hacia un moño,  se miraba por un perfil luego del otro, después de frente.
No sabía cómo… el azul de sus ojos navegaba en la esperanza de verse  en ese cristal,  que le devolvía un  rostro muy lejano a ella. Un espejo crítico le sugería  que se soltara el cabello y al momento, volvía a cepillarlo con rabia una y otra vez para dejarlo suelto, lacio. Giraba la cabeza sobre los hombros buscando el lado perfecto que no  hallaba y entonces, metía sus manos huesudas entre los cabellos, gritaba tomando un puñado de  pelo para arrancarlo de raíz. Yo, con la serenidad del tiempo le tomaba la mano para deshacer el enfado y buscar una sonrisa que brotara de algún lugar de su mente.
Ella no sabía…  y mientras la sal descuidada de la súplica escarbaba las mejillas haciendo temblar sus labios, yo  elegía una flor perdida que parpadeaba en un rincón del cajón de la mesita. Se la abroché del lado izquierdo, como a ella le gustaba y siempre repetía –¡pónmela del lado izquierdo!- Y fue sólo entonces cuando ese espejo, le  devolvió una imagen fresca. Un sol curioso entraba por la ventana y enrojecía el olvido de por qué… se peinaba esa mañana. Reía y temblaba, como una adolescente preparada para su primera cita.
A ella que nada se le escapaba, veía como el espejo huía  de su mirada, haciendo círculos en el horizonte y  la llevaba lejos. La llevaba a una velada y desde su sueño buscó un vestido para la ocasión. Se miró  en el espejo y éste gritó con desagrado a la imagen delgada que se reflejaba – dónde esta tu resplandor cuando más lo necesitas, quién te lo ha quitado-  Dudaba de esa figura que desconocía y entonces otra vez yo, la sacaba de delante del espejo.
El perfume  rodeaba la silla de ruedas,  era su último retoque (el perfume) y la acompañé hasta el coche para cruzar la ciudad del  brazo de la mañana. Al llegar al hospital el médico la esperaba, de blanco, como esa memoria que por momentos la abandonaba y la sumergía en algo… que era incapaz de controlar.

       Graciela Giráldez, del libro relatos y prosas año 2015


domingo, 3 de abril de 2016

VIVIR LA SEMANA SANTA


La semana santa son esos días donde no importa tanto el trabajo sino el anhelo de hacerlo juntos, son días importantes en nuestra vida. Días en donde nuestras manos son una y elevan a la virgen al cielo. Por el mes de febrero empiezan a sonar nuestros tambores y bombos para que el toque sea perfecto, para que ese dolor que sintió María bendiga nuestros pasos en procesión. Cada día nos inunda una ilusión, ¡tal vez distinta!, pero desde el momento que vestimos a la virgen, hasta que se guarda el último enser, hacemos como un juramento interno, en silencio  y toda la cofradía brega, por un bien común.
Este año nos toca preparar la semana santa, representar al pueblo de Calanda en la ruta del tambor y del bombo y eso, nos une aún más. No importa el idioma que se hable, nos hermana un lazo tan fuerte como la FE, y así, nos vamos apoyando en escala descendente: las mayores a las medianas, las medianas a las pequeñas; las madres a las hijas, las tías a las sobrinas en confraternización para mejorar el toque entre risas y charlas. No falta nunca los momentos de tensión que como en toda familia se solucionan con la convivencia de nuestros ensayos tratando de transmitir  siempre nuestro fin determinado que es la adoración a la virgen.
Preparar la semana santa no es tarea fácil. No hicieron falta muchas llamadas para que nuestro si comprometido se uniera en hermandad.  ― ¿Este año somos protagonistas?: Sí ― y esperamos con mucha alegría subir al Nazareno al calvario y bajar el Cristo acompañado por nuestros tambores y bombos y por el pueblo entero. Esperamos también el pregón de María Jesús Aguilar, ese primer bombazo que dará Ana Luengo al romper la hora, el estar todas juntas alrededor del gigante bombo que el ayuntamiento coloca en la plaza mayor y hacer de ese sonido el latido de nuestro corazón.
Cómo vive la semana santa  nuestra cofradía “La dolorosa”, con sentimiento místico por nuestro amor a la virgen, con entusiasmo al sentir nuestros tambores y bombos, con alegría al ver a las niñas pequeñas coger los palillos del tambor  y pegar golpes al unísono. Con el esfuerzo y la voluntad que cada integrante de nuestra banda de tambores y bombos pone al asistir a cada ensayo. Con ilusión y esperanza cuando las costaleras se miden para encontrar su sitio bajo la peana  y con la devoción y el amor que mueve a cada cofrade de la dolorosa, todos los años en cada procesión y en cada momento de la semana santa.

Graciela Giráldez- Marzo 2016

ARENAS DEL INFIERNO

Abro el libro de las páginas mudas. Escenario que acoge el despertar de un tiempo que calla en el reloj de arena. Gira la muerte abriéndose camino entre la vida, susurrando la condena que desdibuja mis pasos en la tierra. Finge la sonrisa y a su espalda el silencio pasea del brazo del diablo. Grita Lucifer su frase favorita:
- ¡¡Cielo completo, no hay lugar para nadie, jajaja!! Su risa maquiavélica cala mis huesos y el libro se cierra. La sentencia está escrita: 
-¿Pero por qué yo tengo que ir al infierno? Grité, pregunté, reclamé  desesperadamente.
El silencio cubre el cuarto y tiembla el escenario; mientras el tiempo muerde la arena que endurece sobre mi cuerpo. El reloj espera con el cristal roto una lágrima del cielo y mis ojos hechos sal entre sombras  se anidan en el techo.
-¿Dónde está Dios?  Pregunté. Y parece ser; que se asoció con el diablo en el último momento.
No hay más, el infierno espera, el libro cae y yo… aparezco en sus páginas.

Graciela Giráldez, del libro relatos y prosas año 2015

sábado, 2 de abril de 2016

REVISTA BROTES DIGITAL Nº 33

Aquí comparto otra tirada de la revista Brotes donde se ha 

publicado mi relato "La otra cara del amor". Pincha aquí 

para acceder a la revista