lunes, 27 de agosto de 2012

LO INVISIBLE



Aquello que se siente
que es impalpable al tacto,
que el corazón describe
con besos y abrazos.

Aquello que tu boca dice,
cuando mi cuerpo
te trae a mi lado,
es como un hechizo,
quimera en los labios.

Aquello que se espera
como lluvia de verano,
o por miedo se oculta
sin saber si será rechazado.

Aquello que se escapa
cuando el corazón esta anclado
y en aguas turbias navega
entre mentiras y engaños.

Aquello… lo invisible,
lo que bebo de tus manos.

Ternura, pasión, amor
tres palabras que Dios
no ha personificado.

Graciela Giráldez – Octubre del 2010.
Publicada en la revista literaria palabras indiscretas nº 2 del 2011

miércoles, 1 de agosto de 2012

VA Y VIENE


Va y viene
enamora la mirada del caminante,
que detiene su paso
al contacto de su beso azul.

Va y viene
levanta su brazo,
envuelve las rocas.
Abre sus manos,
 acaricia la arena,
gime sonidos
despertando sirenas.

Va y viene
anuncia en silencio su inmensa.
Lleno de misterios levanta su rostro
sintiéndose cómplice del cielo,
entregándole su cuerpo de sal y espuma.

Va y viene
hipnotiza al caminante
que descalzo siente el frío de su orilla,
donde descansa su fuerza, su brío,
el nervio impulsivo que esconde su alma.

Va y viene
Mar de los sueños,
mar del silencio,
mar del caminante.
Bebe de tu orilla la aurora
el  sueño transparente
de  tus entrañas.
En tu orilla, duerme la tormenta,
se despierta al sol
y el caminante busca ese amor
que  sueña.
Graciela Giráldez- abril 2010
Publicada en la Revista Literaria Palabras Indiscretas nº2 del 2011

BUSCANDO EL CENTRO



Voy…

Descubro un suelo manchado por  palabras que no  escaparon de mi boca. Ellas, quedaron atrapadas en un enredo de lágrimas y saliva. Lágrimas, hambre de un sentimiento que se amontona en la grieta que mira al mundo.  ¿Y la saliva?..., prisionera encharca la alfombra de un tiempo que reclama libertad.

Sigo…

Se revela un  camino que  atraviesa y aleja  los recuerdos;  y acerca la  distancia. Él  golpea  mis sentidos que se abren al amanecer.  Amanecer,  llama que enciende la cresta de mi  fe.   ¿Y mis sentidos?...,  atentos  desnudan   la  belleza  de callar, de entregar, de amar y no esperar nada a cambio.

Encuentro…

El equilibrio del crepúsculo cuando salgo de ese  guante que cobija  el alma. Ella,  se dilata en una búsqueda constante de ese centro, donde  la esencia de la vida se hace   aventurera  a su paso por la  tierra.  ¿Y el crepúsculo?..., audaz  borra la huella del camino para perderse en mí.



Graciela Giráldez  – Junio 2010
Publicado en revista Brotes digital nº 15