lunes, 26 de diciembre de 2016

La otra cara del amor


Hay que cuidar, hay que sentir la pasión de ese cuidado. De los cuerpos; que como la poesía busca el sentimiento oculto en la palabra. Refugiarse, dejarse absorber por la orilla que recrea el silencio, por ese místico peligro que invadía mi juventud y lo plasmaba en personas que no quería amar. 
Resulta extraño mirar las fotografías de una época que probablemente, acabó antes de que se dijese esa última palabra. Palabra que quedó tan clavada como el alfiler que mi hermana hundía en el borde del molde de costura. Juego ansioso derredor del papel, círculos, formas que terminarían en un traje. Quién lo vestiría… Recuerdo que mientras trabajaba comenzaba a indagar con esa voz tan solemne que penetraba en el oído. Sus ojos, faros de luz, alumbraban el camino hasta mis pies. Ella gritaba,  su niño lloraba y esa acción silenciosa no llegaba nunca. Yo quería partir hacia la carta que faltaba en la baraja que mezclaba nuestro padre en sus manos y arrojarme al mágico puente para dejarme  llevar por la posibilidad de enamorarme.  Me sanaba la conciencia el no saber  si ese amor me rompería el corazón. Me quería ir. Desaparecer como la carta de la baraja, huir de esa vampírica sombra de mi casa, pero me retenían.




Una noche que el arrepentimiento subía hasta el poste que ahogaba las olas de mi saliva, llegamos al acuerdo de ser eso que necesitábamos “hermanas e hijas”. Hijas de una madre que posiblemente lloraba allí donde se encontraba y hermanas porque ya no había nada que ocultarnos ni que preguntar; ya no había nada contaminado o enfermo  entre el sí y el no. Éramos una familia y había que aprender a cuidarse mutuamente. Había que buscar en cada rincón de la casa esa nota musical para no abandonar el sueño que prometía el espacio, había que sonreír sin obligación. El silencio ya no podía pretender la falta de comunicación,  no podía pretender que tomáramos la raíz del problema y la plantáramos en medio de la sala para regarla cuando otro alud tocara fondo en vez de buscar  la solución.

Hay que cuidarse; eso nos enseñaron y hoy las palabras en ceremonia viven en libertad.   

                                        Publicado en el libro Relatos y prosas en el año 2015

viernes, 23 de diciembre de 2016

No todo es escribir

Hoy les traigo un libro que me gustó mucho y quiero recomendarlo. 


Titulo: Lo que dicen tus ojos
Autora: Florencia Bonelli
Paginas: 264 en PDF



SINOPSIS


Una apasionada historia de amor capaz de traspasar fronteras, sobrevivir a los conflictos políticos y romper con las convenciones sociales.

Argentina, 1961. Francesca, una joven inteligente, culta y de una belleza extraordinaria, siempre ha trabajado duro para labrarse un buen futuro y evitar convertirse en una sirvienta como su madre. No obstante, apenas iniciada una brillante carrera como periodista, sufre un desengaño amoroso que pone en peligro todo aquello por lo que tanto se ha esforzado. El hombre que le ha roto el corazón es Aldo, el hijo de los señores de la casa donde trabaja su madre. La ha abandonado después de que su familia descubriera su idilio.

Francesca sabe que sólo el tiempo y la distancia podrán curar sus heridas, y por eso acepta un puesto en la embajada de su país en Ginebra. Esta será la primera parada en una gran aventura que la llevará al otro lado del mundo, a los palacios más deslumbrantes de Arabia, donde encontrará una segunda oportunidad para ser feliz.

  

OPINIÓN

Para mi tiene un diez desde el comienzo al final. Te atrapa desde el principio y Francesca la protagonista te sabe llevar por su vida haciéndote sentir el dolor del rechazo del primer amor. Tras este rechazo y con la ayuda de su padrino consigue trabajo en la embajada de Ginebra y con el tiempo va a trabajar a Arabia, allí conoce a Kamal Al-Saud y se enamora perdidamente de él. Kamal un hombre mucho mayor que ella cae a sus pies atraído por la belleza de Francesca y Juntos descubren el verdadero y único amor.
En fin una novela que envuelve en toda su extensión. También te enseña sobre oriente medio y sus costumbres tan distintas a la Argentina de los años 60 donde Francesca nació.
Leerlo no tiene desperdicio, todo parece tan real que sentirás que te sucede a ti.

sábado, 17 de diciembre de 2016

Disfraces





“No hace nada pero lo hace mal, recordó”




“Los años pasan, voy a llegar tarde”
Alejandra Pizarnik




Hay gente que  mira, con los ojos llenos de objetos que no entiendo.  Sus miradas parecen pájaros disfrazados de decepción. Saben cómo mirar, cómo acabar con el duro borde que  separa el  bien del mal.  Saben encontrar el misterio de mi rostro y tocar ahí, donde más duele. Saben que dejo caer mi cabeza contra el suelo de lo inesperado, que el vértigo me da miedo  y que sus bocas son pozos gigantes que absorben ese tiempo que acelera mis pasos,  ayudándome a  huir por qué no sé lo que sucederá a continuación. Y lo único que sé, es que he salido de los brazos de la muerte y ahora, me siento distinta: aprendí a escuchar la música del silencio, a reconocer los ojos de un poeta, a ver los míos en el espejo, a  detener los años, a no llegar tarde y a llevar los recuerdos en el bolsillo. También aprendí,  que ese deseo atento de la palabra tiene que luchar para ser escuchado, cuando grito: ¡Estoy bien, vivo! y que al final… siempre cae la lágrima que hace justicia. 

Publicado en el libro Relatos y prosas en el año 2015

viernes, 16 de diciembre de 2016

Cómo escribir poesía - El primer pensamiento

El primer pensamiento


Escribir no es una tarea fácil pero si gratificante. Muchas  veces para que venga el primer pensamiento es cuestión de estar frente al papel un buen rato, esto se puede llamar bloqueo literario, pero de esto hablaremos más adelante.
Ahora vamos a hablar de la poesía y el pensamiento. La poesía y el pensamiento son dos estados diferentes, el pensamiento es la idea bruta, por decirlo de alguna manera y la poesía es ese pensamiento pero lo debemos perfilar y pulir para llegar a nuestro propósito. Es dichoso aquel que ha podido experimentar este fenómeno de escribir a la primera el poema final. Es que la poesía y el pensamiento dividen al hombre en dos mitades: “el filósofo y el poeta”. Esto quiere decir que en poesía hallamos al hombre concreto, individual y en filosofía lo hallamos en su historia universal, en su querer ser. La poesía en un don, un encuentro. En cambio la filosofía, busca, es un requerimiento guiado por un método. Eso dicen por ahí, pero bueno dejemos esto a los filósofos y centrémonos en el pensamiento.
Las historias son infinitas como las gotas de agua en el mar, pero hay que centrarse en una. Cortázar decía que las historias lo elegían a él y no él a ellas. Recuerda llevar siempre un bolígrafo y una libreta en el bolsillo, cualquier situación o imagen puede ser el hilo para comenzar a escribir, puede ser, el primer pensamiento. Abre tus ojos de escritor, afina el oído, aprende a escuchar a las musas y no busques, encuentra. Una sola palabra que germine del pensamiento o de tu mente, será más que suficiente para que nazca un verso o un relato.

¿Cómo empezar?


Leyendo, leyendo mucho. Yo leo mucho y distintos tipos de géneros y artículos que versan sobre lo que me apasiona, que es la escritura. Desde hace algunos años aprendí que hay que leer en voz alta y eso es lo que te recomiendo a ti querido amigo, que leas en voz alta. Leyendo en voz alta se desarrolla el oído y es muy importante a la hora de escribir ya que se percibe con mayor claridad, la sonoridad y el ritmo de las palabras. Lee en voz alta a los clásicos o a tus poetas favoritos, ya que si lees en silencio o en voz baja, apenas reconocerás el ritmo, la rima, las cacofonías, la música que las palabras tienen para ofrecerte en su juego silábico. Lee mucho en voz alta y podrás algún día no necesitarlo más que de vez en cuando, porque ya habrás logrado reconocer la perfección del verso, su sonido real dentro de ti. No tengas miedo y no pienses que te estás contaminando con la lectura de otros poetas, pensar eso es un error muy grave. El miedo al plagio ciega a la hora de superarte y crecer. Así que ya sabes, un buen poeta es ante todo un buen lector.
Cómo empezar: Leyendo ¡recuérdalo!  y mucho. Busca en tu interior o en el mundo que te rodea esa imagen perfecta para comenzar. Trata de buscar esa chispa que puede nacer de un fragmento de un verso. Déjate llevar por la idea, por el pensamiento, por tus sentidos. Que la emoción fluya hacia el poema. Escribe rápido para captar todo lo que se aglomera en tu cabeza y luego busca las conexiones y los enlaces para formar las frases, los versos, el relato, la historia. Se creativo y piensa qué quieres lograr con lo que has escrito.
En resumen: Para escribir primero lee, que nada se interponga entre el libro y tú. Luego deja que brote el sentimiento y escribe libremente y sin censuras. Guarda lo escrito por un tiempo y cuando lo creas oportuno léelo, reescribí, pule el texto y quita lo que no es necesario, agrega lo que creas convenientes, no uses los adjetivos de manera abusiva, solo ponlos si son necesario, sino quítalos. Cuando se corrige también se tacha, se borronea. Se sugerente no expliques demasiado deja que el lector descubra el sentimiento que te impulsó a escribir.   
Un ejercicio para cuando no sabes que escribir, porque, siempre hay que escribir, aunque sea un verso, escribir es un hábito de vida, una disciplina.
Toma una hoja y traza una línea vertical dividiendo la hoja en dos. De un lado escribe 10 palabras, las primeras que se te vengan a la cabeza. Ahora toma el diccionario de tu biblioteca y ábrelo sin mirar en cualquier página y señala con el dedo una palabra al azar, así 10 veces. Una vez escritas las 20 palabras enlázalas y trata de encontrar la metáfora, forma frases con cierta coherencia.
Por Ejemplo: 
Manos   cielo
Alma    ruido
Mis manos tocan el cielo / cuando el ruido del alma / cae sobre el papel.     


SUERTE EN ESTA AVENTURA. BUCEA EN TU UNIVERSO Y POR SOBRE TODO CONFÍA EN TI Y PONTE A ESCRIBIR.

lunes, 5 de diciembre de 2016

Algo sobre mí

Hola queridos amigos  soy poeta, escritora, amante de las letras y escribir para mi es una necesidad más que un oficio. Las palabras me persiguen y cuando quiero darme cuenta he caigo en las redes de la escritura y algo tiene que nacer: un verso, un relato, un cuento.


Yo empecé a escribir a los doce años cuando comencé a estudiar guitarra, estudiaba desde los 10 años teoría y solfeo pero a los doce el sonido de la guitarra me hipnotizaba y llegué a la conclusión que lo mío era escribir. Escribía pequeños versos por aquí y por allí. Hasta que una profesora me dijo: “porque no escribes todo junto en una libreta, así lo tendrás todo en un solo lugar, es una cuestión de habito”. Y así hice y llegado el día de hoy; tengo y llevo conmigo siempre una libreta y un bolígrafo. 

Si bien me di cuenta que a los 12 años que me gustaba escribir. No fue hasta que vine a vivir a España que tuve contacto con escritores y gente que tenía la misma afición  que yo. Así creamos un grupo literario virtual GLPI y empecé a relacionarme con escritores de todo el mundo, a intercambiar  ideas, a buscar el estilo, a reescribir los poemas y relatos que había escritos años atrás. Hice cursos de poesía, relato, novela, cuento, de redacción y estilo.

Y déjame decir que para ser escritor hay que ser lector, pero hay que leer mucho y escribir mucho y por sobre todo confiar en ti. Escribe poniendo en alerta el sentimiento, moviéndolos no mostrándolos. La poesía es como un instrumento mediante el cual podemos ver, tocar, oír;  nos hace sentir la felicidad, no la explica. Lo mismo pasa en un relato hay que mostrar el nerviosismo del personaje, no sirve decir que está nervioso, hay que buscar la imagen por ejemplo “el golpeteo del pie de Néstor retumbaba en toda la sala, haciendo que todos lo miraran”.

En resumen, hay que profundizar la escena, sino ajustamos las palabras no tenemos poesía. Un poema es una imagen condensada, no hay que decirlo todo, hay que sugerir no explicar y en el relato al sentimiento hay que mostrarlo no decirlo, siempre en los dos casos hay que buscar esa flecha certera que da en el blanco.


  confía en ti y ponte a escribir