lunes, 10 de julio de 2017

Revista Brotes Digital Nº 37 - El Suceder de las cosas

Aquí comparto otra tirada de la revista brotes digital donde han publicado otro de mis relatos en la sección "Aventuras en verso" Página nº 20 

Pinchar sobre el título para acceder a la revista: 

El suceder de las cosas  



Unos ojos cambiaron el sentido de mi sufrimiento y empezaron a suceder cosas en mi cuerpo. El primer cambio fue la voz. Se fue el chillido de la infancia y la agudeza que tenía mi voz en la juventud emanó hacia un nuevo centro. Ahora es grave, parece que saliera de debajo de mi garganta. He de acostumbrarme a su nuevo sonido, a su nuevo eco, que sólo repite lo que no quiero escuchar. Le siguieron las manos. Que cuando se dieron cuenta estaban vacías y huecas; acariciándose la una a la otra y escribiendo, lo que  no quiero leer. Luego siguieron los pies. Que no supieron detenerse y llegaron a tocar los objetos que la soledad deja morar  en un tiempo que no se puede ver, pero sí sentir.
También cambiaron mis sentidos y también, sucedieron cosas. El mundo se despobló en el umbral de mis labios y me abandoné en el peligro de no decir nada. Insistí en la búsqueda del significado del miedo, cuando el perfume de esos ojos me hacía soñar cosas, desconocidas para mi alma. Y lentamente comprendí,  que lo que hoy muere ante mis ojos también va cambiando de forma, como mi vida, que antes estaba llena de visiones y figuras y hoy sólo tiene temores y deseos no cumplidos. 
Así, fueron sucediendo las cosas, me volví más vieja y no sé cuando paso. El recuerdo me volvió más vulnerable y esos ojos me roncaron la voz. Yo sé que es imposible la eternidad y se acerca despacio ese tiempo de la madurez, de la soledad, como cuando me acerco al espejo para ver mi rostro sucedido por el tiempo.
Esos ojos, dueños de la ausencia se multiplican en la noche,  mientras me pierdo en la oscuridad del suceder de las cosas.
Graciela Giráldez – Marzo de 2015

Junio mes de vacaciones familia y amigos de Buenos Aires

Algunas fotos del viaje









viernes, 28 de abril de 2017

El laberinto y los cuerpos


I
Silabeo del caer, del estar suspendido en el aire,
de la voz que narra el germinar de la vida.
Las manos chispeantes que pueblan el alma del artista
afloran a la inmensa blancura del enredo
donde la tristeza es polvo de algo que esta quieto.

  
II
Ahondar el sentimiento
al suspender la vida  en el laberinto, 
en esa  línea de la palabra donde las horas y la noche
se conjugan en serenos parpados.

El silencio vaga en el límite del grito y los viejos libros
mientras;  el artista encadena el pincel a su mano.
Abre a la mujer en su frondoso valle
-pero todavía es temprano-,
el aire no se quiebra en  las calles
cuando la música, el fuego y el dulce reino de las caricias
cabalgan dejando su huella en un  lienzo que aún pregunta.

La hora se quiebra, el aire trae  el retoque final 
como palabras salidas del verbo
y todo vuelve a la normalidad

cuando el sol desgarra a la nube de la noche.

Graciela Giráldez, 2014. Colección Por Amor al Arte de la ALP.

El laberinto y los cuerpos

lunes, 24 de abril de 2017

Semejanza


A mi padre



Cuando arda la razón en la frontera,
masticaré la hierba para callar las palabras
y seré esa sombra ahuecada que adopta mi ternura
en ese instante que el aire pierde su equilibro.
Seré el camino que  flota  en el azul que te cobija
y mis lágrimas, dolor de tus ojos
se  propagaran sobre la tumba,
mientras el pecho abriga la resonancia de tu voz.
Seré esa división del alma que se refleja en tu cielo
donde una flor duerme en el tiempo.
Seré ese segundo que oculta la media noche 
y desde lo alto
sellaré ese ángulo de nuestra semejanza,
donde los pájaros duermen y se vuelven invisibles.
Y allí,
en lo alto,
quedarán inmóvil para siempre  tus parpados en mi mirada,
que aprendió a volar con tus alas
que jamás dijeron no,
ni nunca

frente a mi futuro.

Publicada en el año 2014, conjuntamente con la ALP. 
En la colección "Locus amoenus"

Semejanza