Hay libros que nacen desde la herida, otros desde la calma… y algunos, como Efectos secundarios, surgen justo en ese punto intermedio donde sentir se vuelve inevitable. Este no es un libro que se lea de forma ligera: es un espacio donde las emociones dejan huella, donde cada palabra arrastra una consecuencia, un eco, una reacción.
Hoy quiero compartir uno de sus poemas. No como una pieza aislada, sino como parte de ese latido que recorre todo el libro. Porque cada verso aquí habla de lo que queda después: después del amor, del silencio, de la duda, de lo que se rompe o se transforma.
Leer este poema es asomarse a esos efectos invisibles que todos llevamos dentro, aunque no siempre sepamos nombrarlos.
Te invito a leerlo sin prisa, dejando que cada palabra encuentre su lugar en ti.
4 –A través de ti
Y quizá, después de todo, no se trata solo de mirar… sino de encontrarse en la mirada del otro.
De descubrir que, a veces, somos más nosotros mismos cuando alguien nos ve de verdad.

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