miércoles, 6 de abril de 2011

EMBRUJO



Como buscando resplandecer

nace de la nada,

respira mi aire adueñándose de mis fuerzas.

Mi cuerpo se desvanece

cayendo en la seducción de su idilio.

Marca mis tiempos

jugando con mis reglas

desordenando, desorientándome.

No puedo hallar mis recuerdos

ni mi pasado, tantas veces evocado.

Tan solo…

pequeñas gotas de sal recorren mi piel,

van derramándose lentamente,

y yo…

a cada paso que doy

las voy recogiendo,

desde el umbral de mis pies

hasta el refugio de mis pechos.

Niego su presencia,

se entumece mi rostro.

Sus dedos como finos puñales

tocan mi espalda,

clavándose y desatando ese dolor

que me lleva al sueño y al embrujo

de mil palabras encadenadas,

que tejen la ilusión…

elevándose en el llanto de mi alma.

Graciela Giráldez

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