
Como buscando resplandecer
nace de la nada,
respira mi aire adueñándose de mis fuerzas.
Mi cuerpo se desvanece
cayendo en la seducción de su idilio.
Marca mis tiempos
jugando con mis reglas
desordenando, desorientándome.
No puedo hallar mis recuerdos
ni mi pasado, tantas veces evocado.
Tan solo…
pequeñas gotas de sal recorren mi piel,
van derramándose lentamente,
y yo…
a cada paso que doy
las voy recogiendo,
desde el umbral de mis pies
hasta el refugio de mis pechos.
Niego su presencia,
se entumece mi rostro.
Sus dedos como finos puñales
tocan mi espalda,
clavándose y desatando ese dolor
que me lleva al sueño y al embrujo
de mil palabras encadenadas,
que tejen la ilusión…
elevándose en el llanto de mi alma.
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