Cuando los poros de la tarde cicatrizan la herida y el tren abandona su marcha en las yemas del paisaje, escribo. Patinan palabras por el camino que anduvieron tus manos, toman mi cuerpo, haciendo de él un segmento roto, inerte, que solamente vive cuando lo amas tú. El cielo se reserva su brisa y extraño el soplo de tu sed en la almohada. Sueño, te encuentro en los acantilados del deseo y te veo jugar con la cortina del delirio que resguarda mi vientre de esas noches que no estás. No estás, y se escapan las caricias de mis manos. El viento las lleva, viajeras besan las ramas que conducen a esa noche en la que duermes lejos de mi boca. Mi voz viaja en el ojo de una estrella y el cielo la funde en tu almohada. Me acerco a tus sueños, regalándome la gloria de tus días, la reconquista de ese ángel rebelde que se aferra al pasado. Y así, creeré que por lo menos hoy, nuestros sueños d...
AVENTURAS EN VERSO - POESÍAS RELATOS Y OTRAS HIERBAS