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El laberinto y los cuerpos

I Silabeo del caer, del estar suspendido en el aire, de la voz que narra el germinar de la vida. Las manos chispeantes que pueblan el alma del artista afloran a la inmensa blancura del enredo donde la tristeza es polvo de algo que esta quieto.     II Ahondar el sentimiento al suspender la vida  en el laberinto,  en esa  línea de la palabra donde las horas y la noche se conjugan en serenos parpados. El silencio vaga en el límite del grito y los viejos libros mientras;  el artista encadena el pincel a su mano. Abre a la mujer en su frondoso valle -pero todavía es temprano-, el aire no se quiebra en  las calles cuando la música, el fuego y el dulce reino de las caricias cabalgan dejando su huella en un  lienzo que aún pregunta. La hora se quiebra, el aire trae  el retoque final  como palabras salidas del verbo y todo vuelve a la normalidad cuando el sol desgarra a la nube de la noche. ...

El laberinto y los cuerpos

Semejanza

A mi padre Cuando arda la razón en la frontera, masticaré la hierba para callar las palabras y seré esa sombra ahuecada que adopta mi ternura en ese instante que el aire pierde su equilibro. Seré el camino que  flota  en el azul que te cobija y mis lágrimas, dolor de tus ojos se  propagaran sobre la tumba, mientras el pecho abriga la resonancia de tu voz. Seré esa división del alma que se refleja en tu cielo donde una flor duerme en el tiempo. Seré ese segundo que oculta la media noche  y desde lo alto sellaré ese ángulo de nuestra semejanza, donde los pájaros duermen y se vuelven invisibles. Y allí, en lo alto, quedarán inmóvil para siempre  tus parpados en mi mirada, que aprendió a volar con tus alas que jamás dijeron no, ni nunca frente a mi futuro. Publicada  en el año 2014, conjuntamente con la ALP.  En la colección "Locus amoenus"

Semejanza

Revista Brotes Digital Nº 36

Aquí comparto otra tirada de la revista brotes digital donde han publicado otro de mis relatos en la sección "Aventuras en verso" Página nº 20  Pinchar sobre el título para acceder a la revista:  Las manías de doña María   

El yo poético y la voz del narrador

El poeta suele hablar en primera persona cuando crea el poema, es decir, en un yo poético. Recuerda siempre que, un poema se construye desde los silencios, de la distribución de las palabras en el papel, la medida, la sonoridad de las palabras y la relación de los significados de cada palabra y dicha construcción en el universo del poeta, la expresión de su sentimiento, la mirada que tiene del mundo, etc. Existen tres niveles de comunicación en un poema: Una interna, establecida por los personajes. Una externa, entre el autor y el lector reales. Una comunicación que media entre los dos anteriores que son el autor y el lector implícito. El yo aparece en el poema. Esta primera persona puede identificarse con el autor real, esto es la primera persona propia . Después está la primera persona ajena, este yo no puede identificarse con un autor real, es una voz ficticia tanto en el título como en el texto. Luego está la primera persona generalizada,   es cuando aparece un “no...

Muerte